5 de julio de 2016

TOUR DE FRANCIA. QUINTA ETAPA

Perfil

La montaña este año no nos ha hecho esperar demasiado. La 5º etapa aterriza ya en las alturas de la estación de esquí de Le Lioran. Y ¡mucho cuidado con subestimarla colocándole la etiqueta engañosa de “media montaña”! La jornada tienen todos los elementos necesarios para asegurar una confrontación que, más que decisiva, puede empezar a revelarse instructiva. El inicio del recorrido guiará al pelotón por las tierras del héroe local, Raymond Pulidor, que verá pasar el Tour desde su casa en Saint-Léonard-de-Noblat. Pero serán sobre todo los últimos 80 km los que tendrán que servir para que los más ambiciosos saquen las armas y tiren de imaginación.

No puede descartarse que llegue la escapada o que se ponga en marcha una posible ‘operación amarilla' orquestada por algún escalador que no figure en la primera línea del inventario de favoritos. Por qué no un triunfo de Dani Navarro, Winner Anacona, Chris-Anker Sorensen, Diego Rosa o incluso Stephen Cummings.

Llegue o no la fuga, deberíamos empezar a apreciar las primeras pullas entre los grandes favoritos: en la subida al Puy Mary, si van con prisa, al bajar el puerto de Perthus, si alguno se las ingenia para dar un golpe de gracia en el descenso, o en el último tobogán, después de coronar el puerto de Font de Cère, como última opción. En cualquier caso, las primeras diferencias que pudan fijarse en el valle de Lioran serán significativas, como lo será también la actitud demuestren en los Froome, Quintana, Aru o Pinot.

Pase lo que pase, la ruta hacia Lioran aportará, como mínimo, grandes enseñanzas sobre tres figuras del pelotón: Romain Bardet, cuya inactividad en esta etapa concreta interpretarse como una falta de seguridad (su abuela vive a pocos kilómetros de la meta y el francés debería poner todo su empeño en brillar); Richie Porte, que ya ha perdido dos minutos con un inoportuno y mal gestionado pinchazo pero que podría aprovechar la etapa de hoy para rectificar el tiro y, finalmente, Alberto Contador, a un minuto de sus adversarios, que podría elegir el día de hoy para demostrar que sus dos caídas no lo han dejado, ni mucho menos, fuera de juego.